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Entrevista al director

 

 

 Entrevista 

 al director del colegio Escolàpies Llúria

Jaume de Lamo es desde este septiembre el nuevo Director General de Escolàpies Llúria. Gran conocedor del funcionamiento de la escuela desde sus anteriores cargos, hoy nos responde unas preguntas que nos permitirán conocer un poco más. De toda la conversación, y sin querer hacer spoiler, destaca una palabra: ilusión.
 
Enamorado de la figura de Santa Paula Montal y desde 1984 a la Institución Escolapias, ha hecho un servicio durante muchos años en la escuela de San Martín como Profesor, Tutor, después Jefe de Estudios, Subdirector, Director Pedagógico y Director General. En los últimos años ha estado trabajando como Director Pedagógico de la Fundació Escolàpies.
Actualmente nos comenta que está ilusionado en sacar adelante el nuevo proyecto que la Fundació Escolàpies le pide: dirigir nuestra escuela.
 
 
Le hemos pedido que nos explique un poco los orígenes de la fundación sobre todo para las familias que son nuevas y aún no lo conocen.
Ha sido un reto de futuro que comenzó hace diez años con un grupo que estaba formado por tres personas de Castilla (dos religiosas y un seglar), tres personas de Aragón (dos religiosas y un seglar) y tres personas de Cataluña ( dos seglares y una religiosa).
Empezamos a trabajar para hacer tres fundaciones hermanas, idénticas, funcionando igual, pero situadas en cada contexto correspondiente: Cataluña, Castilla y Aragón. Los primeros dos años nos dedicamos a hacer todo el protocolo para construir unas fundaciones muy consistentes.
 
 

Los últimos 8 años ha sido Director Pedagógico de la Fundació Escolàpies que cuenta con 10 escuelas. ¿En qué consiste esta tarea?
Nuestras escuelas dependen de un patronato que ejecuta unas líneas a través del equipo de titularidad que trabaja con los equipos directivos de cada escuela. En cada escuela hay una Dirección General, una Dirección Pedagógica, una Dirección de Pastoral y diferentes Jefes de Estudios. Es la organización que hay en todos los 26 colegios que nosotros tenemos.

Para mí participar en el equipo de titularidad, que es el órgano gestor que lleva a cabo el trabajo del día a día en los colegios, ha sido un regalo. Estamos hablando de 10 escuelas: Valencia, Gandía, Palma de Mallorca, y las 7 escuelas de Cataluña: Figueres, Olesa, El Masnou, Sabadell, Igualada, San Martín y Llúria.

 

¿Qué quiere transmitir

a las familias de Escolàpies Llúria?

Cómo afronta su nuevo cargo de Director General de Llúria?

La Dirección General de Escolapias Llúria es un reto personal y que tomo con mucha ilusión. Después de un bagaje de muchos años en la Institución, el Patronato me propuso este nuevo proyecto y mi respuesta fue SÍ. Para mí es importante venir a trabajar, no a pasar unos años.

Escolàpies Llúria está en un momento muy importante en el que debemos seguir trabajando en el aspecto pedagógico, en el aspecto humano, en el aspecto de relación, en la profundización en muchos aspectos … Pienso que ahora es un momento en que hay que trabajar con ganas y con dulzura, no porque nos lo marque el tiempo sino porque vemos que es el momento de hacerlo. El futuro es una apuesta y creo que siempre tenemos algo que hacer, siempre hay algo a plantearnos.

 

Nos podría explicar cuál es su formación?

Nací en un pueblo Castilla, de la provincia de Valladolid. Mis primeros años de aprendizaje los hice en una escuela rural muy conectada con la naturaleza. Después vine a Cataluña, y estudié en La Salle Cambrils, La Salle Reus, y en La Salle Barcelona. Estudié Magisterio porque era el camino donde siempre me he sentido llamado. Blanquerna ya era una escuela muy innovadora y pionera; pedagógicamente había un nivel muy avanzado. Todo esto me hizo despertar el interés y la estimación para la pedagogía.

Al terminar, estudié la licenciatura en Geografía e Historia y Arte. También estudié Teología, porque siempre ha formado parte de mi vida como persona creyendo que educa con unos valores y que educa con unos valores de San José de Calasanz y de Madre Paula.

¿Qué quiere transmitir a las familias de Escolàpies Llúria?
A las familias les querría decir que mi ilusión siempre es trabajar, trabajar y trabajar, con ilusión y ganas, y con la gente. Siempre debemos partir de la seguridad del trabajo, de la confianza con las personas y de valores como la proximidad. Otras cosas pueden dar lucimientos que a veces hacen luces, pero no dan consistencia.

Lo más importante es que todo el mundo vea que tenemos que trabajar conjuntamente y cuál es nuestro objetivo: donde queremos llegar y por qué queremos llegar. Lo que yo quiero es trabajar, poner ilusión, y no perder aquellos valores que nos caracterizan como escuela: la acogida, la responsabilidad, saber estar con otras personas …

En estos primeros días en la escuela hemos visto algunos detalles que nos hacen entrever como es. Es verdaderamente tan cercano como parece?
Intento estar cerca de la gente. También soy serio, cuando es necesario, y también soy distante, cuando es necesario, para que las responsabilidades marcan y te hacen. Intento también que todo el equipo se cuestione como hace su trabajo, al igual que yo debo cuestionarme mi. Debemos tener esta actitud. Las seguridades son falacias. Estamos en un mundo cambiante, «un mundo líquido» como dice Zygmunt Bauman. Tenemos que intentar hacer nuestro este mundo con nuestros principios y nuestros valores que son principio de todo fundamento.

¿Como cree que debe ser la escuela

en la tercera década del siglo XXI?

La escuela debe ser signo de los tiempos, tiene que estar en el momento que le corresponde. La escuela tiene una demanda de cambio constante y de renovación, no sólo tecnológico sino metodológico. La tecnología nos ayuda a hacer que la metodología sea más buena. La pedagogía, sin embargo, es lo que de verdad es esencial: cómo enseñamos, de qué manera, como nosotros nos acercamos a lo que será la sociedad del futuro … Debemos hacer que nuestra pedagogía sea reflexiva, sea real, y que no sea ​​memorística, que no sea porque sí y sin ningún sentido. Debemos dar estructura.

Yo estoy muy contento de que haya un movimiento de renovación pedagógica importante. Hay que trabajamos aspectos metodológicos y poner ilusión en la manera de hacer las cosas. La pedagogía se retroalimenta entre el que enseña y el que aprende. Si no nos ilusionamos mutuamente, el uno al otro, podemos caer en una rutina metodológica.

La innovación se ha de mirar siempre con las posibilidades que cuenta cada uno. El hecho de tener muchos recursos no significa automáticamente conseguir un gran logro. A veces, con trabajo sencillo e ilusión, se puede llegar a grandes metas con el trabajo conjunto de toda la comunidad educativa: escuela y familias.

 

¿Qué papel deben tener las familias?
Es muy importante que la escuela y las familias vayan caminando conjuntamente, porque son realidades que, si se aproximan, permiten transformar y mejorar cosas. A veces podemos no estar de acuerdo o tener puntos de vista diferentes, pero si dialogamos, podemos aprender unos de otros.

Lo más importante es «ABRIR LOS OJOS», como dice el lema de este año. Los alumnos nos enseñan a nosotros, en la escuela, y los padres y madres también deben permitir que sus hijos les enseñen. Los hijos nos enseñan a ser, a perdonar, a ver el mundo con una perspectiva diferente. Debemos ser permeables a los demás.

Debemos trabajar conjuntamente. Si lo hacemos, las cosas serán siempre más facilitadoras. Los padres y las madres deben hacer de padres y de madres, el profesorado debe hacer de profesorado y el alumnado tiene que hacer de alumnado. Debemos saber llegar a acuerdos y en trabajo conjuntamente. Si todos aprendemos, todos caminaremos desde una perspectiva muy positiva que generará confianza e ilusión.

 

 

Cómo le gustaría que fuera Escolàpies Llúria?
Nuestra escuela debe ser acogedora y respetuosa donde todos los miembros de la comunidad educativa sean felices: alumnos, familias, personal de administración y servicios, profesores, monitores, personal de empresas vinculadas ….

El día a día nos presenta siempre nuevos retos. El día a día siempre tiene originalidades que hacer. Esto hace que estemos muy atentos a plantearnos cosas nuevas. A veces pueden salir dificultades y entre todos las tenemos que superar siempre. Debemos tener confianza y pensar que los demás son buenas personas y que los hijos de los demás son muy importantes.

Tenemos que amar mucho a nuestros alumnos, nuestros hijos, y los compañeros de nuestros hijos por muy diferentes que sean.

Por último, ¿qué mensaje final quiere hacer llegar a alumnos, familias, profesorado y personal de la escuela?
El trabajo no lo hace solamente una persona, el trabajo se hace entre todos. El camino que empiezan es un camino de continuidad. No empezamos de cero: tenemos una experiencia y una manera de hacer que nos ayudarán a salir adelante.
Que tengamos todos y todas un muy buen curso, encarándolo con ganas de trabajar y con mucha ilusión.

 

Entrevista publicada en nuestra Newsletter de inicio de curso. (2019-20)